¿Por qué deberías escuchar la música de Alejandro Sanz?

audience-868074_1920.jpgLa música de Alejandro Sanz es muy bonita y pegadiza, con canciones en forma de poemas románticos. Lo que más me gusta de este artista español es que, en varias canciones, expone su positividad sin dejar de ser él mismo y explica que no se vende por nadie.

Es también destacable la colaboración que hace con artistas de todas partes.

Su música me recuerda las buenas épocas de mi vida en las que era más joven y disfrutaba más de las cosas. Cuando iba al instituto, por ejemplo, escuchaba una canción suya y me daba ánimos, por eso la recuerdo con nostalgia. Decía algo así como “vale, que a lo mejor me lo merezco, bueno pero mi voz no te la vendo” y en el video salía jugando al baloncesto.

Diría que sus letras me hacen sentir muy positivo.

 D.V.E.

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Naturaleza y bienestar

jungle-1807476_1920.jpgExisten muchas formas de vivir la naturaleza. Desde contemplar un horizonte, un amanecer, una puesta de sol; estar por el mar y contemplar la playa… Verdes, muy próximos, los parques en plena ciudad; parques naturales del Pirineo o de la zona Ibérica, todos ellos tienen muchas variedades de plantas.

Los beneficios de la naturaleza para la salud son múltiples. Se respira mucho mejor, se tiene sensación de que se ensanchan los pulmones y si se camina, por ejemplo, se siente bienestar en todo el cuerpo, relajación, etc…

Además, el contacto con la naturaleza ayuda a la imaginación, contribuye a que nos sintamos en armonía con nosotros mismos y con los demás; a sentir paz, templanza, sentir amor con todo lo que nos rodea y, en general, todo esto beneficia nuestro estado de ánimo y nuestra salud.

La naturaleza entra por todos los poros de nuestra piel,  traspasa horizontes (equilibra nuestras hormonas, ayuda al sistema nervioso, relaja los músculos,  favorece el bienestar físico y mental, por lo que repercute en nuestra salud global.

Por todo esto creo que los beneficios de la naturaleza son incuestionables.

Mª Jesús

Relatos de una vida

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Mi vida comenzó el 12 de abril de 1977. Nací en una bella y pequeña ciudad llamada Valladolid. Cuando tenía tres años, mis padres percibieron que algo me pasaba, porque no contestaba cuando me llamaban. Fuimos al médico y me diagnosticaron hipoacusia en los dos oídos, lo que indicaba que mi vida iba ser dura pero había que pelear.

El transcurso de mi adolescencia fue un poco frustrante, por la incomprensión del profesorado y, a veces de la familia, ya que era muy rebelde y, al mismo tiempo, muy sensible, hasta que llego un día que caí en una depresión. No quería saber nada del mundo, me veía como un bicho raro, me dolía la cabeza y tenía mareos…

Fuimos, por primera vez, a un psiquiatra y me diagnosticaron trastorno de personalidad. Comencé a tomar medicación y me centré en hacer lo que me gusta, como es pasear, hacer voluntariado, leer, pintar, hacer punto, asistir a conferencias y cursos…

Varias personas me ayudaron a buscar trabajo, y esto me motivó bastante.  Fui madurando y adaptándome, poco a poco, a esta situación. Y aunque mi vida laboral no fue buena, por varios malentendidos, fui aprendiendo a disfrutar del momento.

Conocí a un chico que me ayudó a sentirme valiosa y a no dar tanta importancia a las cosas.  Me consideraba perfecta, fuerte, y no entendía por qué yo no trabajaba, ya que veía cómo me esforzaba.

Hoy en día sigue enseñándome muchas cosas. Me aporta humildad, serenidad y tranquilidad. Es una gran persona: bueno, servicial, prudente, tranquilo, tiene detalles conmigo y, realmente, me gustaría que mi relación con él siguiera…

Él también tiene un problema de salud mental y, aunque a veces me cuesta entenderle, por su falta de voluntad, con buena intención todo se consigue y él siempre tendrá una puerta abierta…

S.P