Relatos de una vida

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Mi vida comenzó el 12 de abril de 1977. Nací en una bella y pequeña ciudad llamada Valladolid. Cuando tenía tres años, mis padres percibieron que algo me pasaba, porque no contestaba cuando me llamaban. Fuimos al médico y me diagnosticaron hipoacusia en los dos oídos, lo que indicaba que mi vida iba ser dura pero había que pelear.

El transcurso de mi adolescencia fue un poco frustrante, por la incomprensión del profesorado y, a veces de la familia, ya que era muy rebelde y, al mismo tiempo, muy sensible, hasta que llego un día que caí en una depresión. No quería saber nada del mundo, me veía como un bicho raro, me dolía la cabeza y tenía mareos…

Fuimos, por primera vez, a un psiquiatra y me diagnosticaron trastorno de personalidad. Comencé a tomar medicación y me centré en hacer lo que me gusta, como es pasear, hacer voluntariado, leer, pintar, hacer punto, asistir a conferencias y cursos…

Varias personas me ayudaron a buscar trabajo, y esto me motivó bastante.  Fui madurando y adaptándome, poco a poco, a esta situación. Y aunque mi vida laboral no fue buena, por varios malentendidos, fui aprendiendo a disfrutar del momento.

Conocí a un chico que me ayudó a sentirme valiosa y a no dar tanta importancia a las cosas.  Me consideraba perfecta, fuerte, y no entendía por qué yo no trabajaba, ya que veía cómo me esforzaba.

Hoy en día sigue enseñándome muchas cosas. Me aporta humildad, serenidad y tranquilidad. Es una gran persona: bueno, servicial, prudente, tranquilo, tiene detalles conmigo y, realmente, me gustaría que mi relación con él siguiera…

Él también tiene un problema de salud mental y, aunque a veces me cuesta entenderle, por su falta de voluntad, con buena intención todo se consigue y él siempre tendrá una puerta abierta…

S.P

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Mi vuelta al mundo

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Vamos a suponer que, como en la famosa novela de Julio Verne, pudiera dar la vuelta al mundo en 80 días. A diferencia de Fogg, yo no comenzaría en Londres, sino en Zaragoza, y parte del viaje lo pagaría con euros, no con libras. Eso sí, sería igual de aventurero y soñador que este personaje…

El viaje comenzaría en Zaragoza, pasando por las principales ciudades de España: Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao, Sevilla, etc. Después, atravesaría los Pirineos para llegar a Paris (Francia), y una vez vista la ciudad, cruzaría el Canal de La Mancha, hacía Londres.  Volviendo a cruzar el Canal de La Mancha, me dirigiría a Berlín (Alemania), a Moscú (Rusia) y regresaría hacia Roma, ya en el Mediterráneo.

Después viajaría a Turquía, visitando la ciudad de Estambul, e iría hacia la ciudad egipcia de Alejandría y admiraría el Nilo, río sagrado. Desde allí iría hasta Israel y Palestina y me bañaría en el Mar Muerto. Después viajaría por Jordania,  Siria, Irán, Irak y Kuwait.

Llegaría a La India con sus selvas y tradiciones, después iría a China. Allí conocería Hong-Kong, Shangai y el Tibet. El siguiente país que visitaría sería Japón. Allí conocería Tokio, capital del país nipón, y el impresionante Monte Fujiyama.

Después, atravesando el Océano Pacífico, llegaría a Hawai. Ahí comenzaría mi paso por el continente americano. Entraría por México, recorriendo el país, y por Tijuana, llegaría hasta San Francisco. De ahí en tren a Chicago y a Detroit, pero antes atravesando el Salvaje Oeste, y luego a Nueva York. Desde allí, iría al estado de Georgia, con la Coca-Cola, y a Florida, en el Sur, conociendo Miami, Disney World y el Parque Nacional de Everglades.

Desde allí, regresaría a Madrid, para volver a casa con la satisfacción de la aventura realizada.

RAPEGA