Tecnología en el espacio

Vivimos en una sociedad en la que tecnología forma parte de nuestra vida cotidiana, nos agiliza muchas tareas del día a día, hace que la industria evolucione más rápidamente, pero también tiene puntos negativos. Nos hemos acostumbrado a que muchos de los procesos sean hechos por maquinas con lo cual se han suprimido muchos puestos de trabajo, nos hemos vuelto más cómodos. Uno de los puntos positivos más importantes es que se han investigado nuevas herramientas para cuidar el medioambiente, coches con menos emisiones de co2, híbridos e incluso eléctricos. Y, sin duda, uno de los avances tecnológicos que, a mi parecer, es muy interesante, es la exploración del universo.

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Desde que el mítico Apollo 11, comandado por Neil Amstrong, llegara a la luna el 20 de julio de 1969 han sucedido muchas cosas. Actualmente ya hay un módulo espacial en Marte, llamado InSight, cuya misión es explorar el interior del planeta rojo y estudiar su composición. InSight cuenta con un sismógrafo y una sonda para medir la temperatura interna del planeta, para esta última tarea cuenta también con una excavadora mecánica, incluida en el módulo, que excavaría 5 metros de profundidad la superficie del planeta.

“Te siento, Marte. Y pronto conoceré tu corazón. Con este aterrizaje a salvo, estoy aquí. Estoy en casa”. Esta es la frase que InSight publicó en su perfil de Twitter aparte de la retrasmisión en directo de su viaje desde la Tierra, que empezó el 5 de mayo de 2018 en la base aérea Vandenberg en California. Su trayecto fue de 485 millones de kilómetros.

Puede que un futuro deje de ser ciencia ficción y Marte se pueda terraformar, es decir, acondicionarlo para que sea habitable, y que las personas puedan vivir en colonias allí. Eso solo dependerá del avance tecnológico y sus investigaciones espaciales. Ahora mismo son meras hipótesis pero pude que algún día se convierta en realidad, solo el tiempo lo dirá.

Por mi parte, espero que hayan disfrutado con este artículo tanto como a mí hacerlo y que les haya entrado la curiosidad por el interesante tema de la exploración espacial, puesto que no conocemos más que un porcentaje muy pequeño  del Universo.

Boris Hijazo

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Una historia de amistad

theater-432045_1920.jpgEn 1984 conocí a un señor que tenía un quiosco en el entorno del Teatro Fleta de Zaragoza. Yo vivía en la calle de al lado y me hice tan amigo de esta persona, que me ofrecí a ayudarle.

Por aquel entonces, yo estaba en tratamiento psiquiátrico. Me tomaba una medicación después de cenar que me hacía dormir muchas horas, hasta bien entrada la mañana del día siguiente. Y cuando me despertaba, dejaba a mi madre y bajaba al teatro.

Yo le pedía a mi amigo que se encargara de hacer mi compra de comida en el mercado, y a cambio yo me quedaba en el puesto de periódicos.

Después de comer, volvía a bajar y, ya por las tardes, ofrecíamos palomitas, almendras, cacahuetes, chocolatinas, y otros dulces a los espectadores.

En el  Fleta  había tres sesiones: a las cinco, a las siete y a las nueve de la noche. Nosotros nos quedábamos  hasta las nueve, que es cuando recogía todo el tenderete.

Me acuerdo que él me llevaba 15 años y yo le llevaba 15 años a su hijo. Sus hijos, por cierto, venían a visitarle los sábados y domingos.

Mantuvimos esta estrecha relación hasta el año 1995, cuando se jubiló.

Fernando

Relatos de una vida

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Mi vida comenzó el 12 de abril de 1977. Nací en una bella y pequeña ciudad llamada Valladolid. Cuando tenía tres años, mis padres percibieron que algo me pasaba, porque no contestaba cuando me llamaban. Fuimos al médico y me diagnosticaron hipoacusia en los dos oídos, lo que indicaba que mi vida iba ser dura pero había que pelear.

El transcurso de mi adolescencia fue un poco frustrante, por la incomprensión del profesorado y, a veces de la familia, ya que era muy rebelde y, al mismo tiempo, muy sensible, hasta que llego un día que caí en una depresión. No quería saber nada del mundo, me veía como un bicho raro, me dolía la cabeza y tenía mareos…

Fuimos, por primera vez, a un psiquiatra y me diagnosticaron trastorno de personalidad. Comencé a tomar medicación y me centré en hacer lo que me gusta, como es pasear, hacer voluntariado, leer, pintar, hacer punto, asistir a conferencias y cursos…

Varias personas me ayudaron a buscar trabajo, y esto me motivó bastante.  Fui madurando y adaptándome, poco a poco, a esta situación. Y aunque mi vida laboral no fue buena, por varios malentendidos, fui aprendiendo a disfrutar del momento.

Conocí a un chico que me ayudó a sentirme valiosa y a no dar tanta importancia a las cosas.  Me consideraba perfecta, fuerte, y no entendía por qué yo no trabajaba, ya que veía cómo me esforzaba.

Hoy en día sigue enseñándome muchas cosas. Me aporta humildad, serenidad y tranquilidad. Es una gran persona: bueno, servicial, prudente, tranquilo, tiene detalles conmigo y, realmente, me gustaría que mi relación con él siguiera…

Él también tiene un problema de salud mental y, aunque a veces me cuesta entenderle, por su falta de voluntad, con buena intención todo se consigue y él siempre tendrá una puerta abierta…

S.P